Cuando se ha luchado toda la vida para ir consiguiendo lo que se desea, llega un momento, inevitable, en el que el agotamiento de querer lograrlas todas, ocurre. Y son en esos instantes, únicos, en donde se decide todo un camino a seguir. ¿Hay que seguir en pie, o simplemente caerse y no levantarse?
Han sido muchas peleas, mucho desgaste, pero aún sigo aquí, en pie. Seguramente mi decisión será seguir levantándome, una y otra vez, porque así soy yo, eso es lo que elegí. Pero agota. Y mucho. En especial cuando la soledad invade cada vez más y me lleva a sentirme un verdadero ermitaño en un mundo lleno de compañías. En esto voy solo, elegí eso. ¿Pero tiene que ser siempre así?
No me quejo de los amigos y amigas que he ido haciendo en el camino. Han sido, y serán, una bendición. ¿Pero tiene que ser siempre lo mismo?
Sé, que estoy ad portas de un gran gran cambio. Y por eso tengo que seguir adelante. Pero es mucha carga, mucha, y no hay quien quiera compartirla. Mis amigos y amigas se han ofrecido voluntariamente, pero también tienen que cargar con sus propias cosas, no soy quien para echarles peso encima. ¿Dios? Sí, podría ser.
Bueno, como digo ahora. "En estos casos, no queda más que seguir adelante, esperando que ocurra algo bueno...". Es una frase que me ha marcado siempre. Quizás sea bueno empezar a vivirla.
Saludits.
Friday, August 03, 2007
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