¿Quién, en un verdadero gesto de autoconocimiento, ha sido capaz de verse en el espejo y reconocer, en aquella imagen que éste le devuelve, a su propia contraparte, su propio nemesis?
Algo así me sucedió hoy día.
Difícil, dirán algunos: no puedo ser yo mi propio nemesis, por fuerza, aquello que es mi opuesto debe encontrarse en otra persona, no en mi. Fácil, respondo: Cada uno de nosotros posee un lado "oscuro", que se opone a nuestra bondad más pura, o un lado "luminoso", que se opone a nuestra maldad más recondita. En mi caso, me reconozco un ente en equilibrio, pude darme cuenta que en mi se haya mi maldad y mi bondad, asi como mi reposo y su correspondiente movimiento.
Así pues, yo soy mi propio nemesis.
Si está en otra persona, aún no la he conocido, pero me atrevería a decir que será muy parecida a mi lado malo, o, en su defecto, será todo aquello que no soy.
Y eso, finale.
Wednesday, November 09, 2005
Subscribe to:
Posts (Atom)
