Monday, October 17, 2005

Irreverencias

Hay veces en que me considero (y me consideran) un irreverente. ¿Pero ser irreverente es decir las cosas como son sin miedo a nada ni a nadie? Bueno, no a nada, le tengo un miedo terrible a todo lo que tenga ocho patas, léase "arañas", bichos en general como polillas, marisopas y demases. En fin, hoy me siento a escribir sin mucho que decir, salvo que la primavera me devuelve a mi natural estado instintivo, ando con una energía más alta, estoy si bien no enteramente feliz, pero sí tranquilo. Finalmente me terminé, me completé.

Y la poesía ahí sigue, quietecita, tomando tecito con ciertos personajes de la farándula, poeta, farandulero, hijo desterrado del jet set criollo típico de las fondas del 18, de la empaná de queso, del vaso de chicha, en donde el personaje más conocido en el circulo es el manicero que se conoce todo Santiago, sentado en una micro, o parado, según la ocasión, vendiendo, para poder vivir, para poder Ser. Ese soy yo, quien les escribe, un poeta que se muere de hambre por poder pagar una hora en un cybercafé y escribirles toda esta tontera. Y...la recontumelia.

Buenas Tardes.